En su versión oficial, la ciencia moderna se promueve a sí misma como la actividad y el producto de una comunidad científica abocada a la búsqueda de un saber desinteresado, éticamente neutral. Desde luego, «desinterés» y «neutralidad» no deben confundirse aquí con indiferencia ya que toda la actividad científica esta guiado por un tono confiado y optimista con resonancias confusas de progreso y bienestar. Sin embargo, tras preguntarnos cómo se contabiliza un saber puro, inmaculado y blanco con la oscuridad implícita en esta neutralidad ética, ya no sabemos muy bien en que escenario posible ubicar el confiado optimismo científico.
Autora: Dra. Angelina Uzín Olleros.
